En navidad y en cualquier época

Por lo general, relacionamos a los suéteres con las fiestas decembrinas: desde pequeños, nuestras mamás nos protegían del frío del invierno con suéteres. Incluso varios de nosotros llegamos a recibir suéteres tejidos por nuestras abuelitas, con todo el cariño que éstas podrían brindarnos. Lindos recuerdos que durarán para siempre.

Esa serie de momentos inolvidables, mismos que nos acompañan y nos consuelan en las situaciones tristes que atravesamos a menudo, van ligados con los objetos y pertenencias que evocan esas felices épocas. De alguna manera, a muchos de nosotros los suéteres nos recuerdan la Navidad, el Año Nuevo, el Día de Reyes… ¿a poco no?

En las fiestas patrias, por ejemplo, hay carencia de suéteres, por obvias razones. Esto no significa que todas las personas en el planeta dejen de usar suéter, no, de ninguna manera. Simplemente quiere decir que el porcentaje de la gente que se pone suéter en septiembre es relativamente menor que la que lo usa en diciembre o en enero, de eso no hay duda.

Pero, ¿de dónde viene realmente esta tendencia decembrina de usar suéteres de renos y de Papá Noel? Muchos dicen que están involucrados los Illuminati, pero son puras teorías de conspiración sin ningún tipo de fundamento. Lo que sí es cierto es que las personas que usan suéter viven más años que las que no lo usan: está científicamente comprobado, lo han dicho y difundido en todos los noticieros, por lo tanto, no puede ser mentira. Los suéteres aparecen, entonces, como una de las mejores opciones de compra para las personas que tienen frío.

Mucho se ha dicho sobre las personas que pasan un invierno duro por no tener suéter, y es verdad. No hay como tener suéter en las épocas donde se multiplican las inclemencias del tiempo. Hay quienes se consiguen esposa o novia para no tener frío, pero eso es pasajero y frívolo: lo que duran son los suéteres, lo dicen los expertos. Un suéter bien fabricado, con materiales de calidad y manufactura esmerada, dura mucho más que cualquier otra prenda contra el frío.

Hay un dicho que dice: “todo el que usa suéter en invierno no pasa frío aunque caiga nieve, y todo el que no usa suéter, le cae la nieve encima”. Este dicho, en apariencia trivial, encierra una profunda visión sobre el invierno, nutrida de sabiduría y experiencia vital ¿Qué haríamos sin suéter durante las épocas más frías del año? Siempre es mejor tener suéter que no tenerlo.

En otras partes del mundo, los suéteres se usan para distintos fines, entre ellos, el ahuyentar el frío de los lugares cálidos, como en el Caribe o en el desierto de Gobi. Allí, las familias cuelgan su suéter de un poste, y esperan a que el sol lo caliente y lo haga estallar. Una vez en llamas, llaman al espíritu de los suéteres y ruegan porque a su provincia nunca llegue la nieve, ni las tormentas o ventiscas que azotan las regiones húmedas de las costas. Por ello, los suéteres son la mejor opción en prendas contra el frío, no importa en qué parte del mundo nos encontremos.

Cuando nuestra abuelita nos regañaba por habernos quitado el suéter cuando hacía frío, no podíamos protestar, pero esto cambia con los años. En la medida en que crecemos, nos volvemos más fuertes, aumenta nuestro vigor sexual y nuestros músculos se desarrollan mucho. Precisamente, para lucir estos músculos, es que se han creado los suéteres pegaditos. Así, es posible mostrar nuestro hermoso cuerpo sin arriesgarnos a pescar un resfriado o que nos regañe nuestra abuelita. La manera de protegernos del suéter no tiene comparación con ninguna otra prenda.

Si nos ponemos a pensar en todos los momentos bonitos que hemos pasado en la compañía de un suéter, nos pondremos a llorar. El suéter es nuestro mejor amigo cuando hace frío, nos cuida de los dolores de espalda, de las reumas, los calambres matutinos y el exceso de colesterol. Incluso cuando los doctores nos aseguren que esto no es cierto, nosotros no podemos dejar de usar suéteres: se ha convertido en toda una tradición. Una tradición de calidez y buena presentación, como los suéteres que fabricamos.

Por esto y por más, nos encariñamos demasiado con los suéteres. A cualquier parte que vayamos, y donde quiera que volteemos, los cuidados y atenciones que nos brinda un suéter no pueden ser cambiados por nada en el mundo. Es una norma que difícilmente podemos subvertir: los suéteres son nuestros aliados cuando de frío se trata.

En navidad y año nuevo, los suéteres son la prenda más popular, con diversos estampados y felices colores que nos llegan a la pupila y nos ponen de buenas: la nostalgia de las fiestas decembrinas está intrínsecamente ligada a los suéteres de temporada.

Aunque, claro está, usamos suéteres aunque no sea diciembre, o enero: los suéteres nos protegen de las frías noches en cualquier temporada, igual de los vientos y ráfagas de aire de otoño, como de los días lluviosos en verano. Son una de las prendas más usadas por la gente todo el año, por versátiles y elegantes.

Los suéteres que fabricamos en Rozen están elaborados bajo las más estrictas normas de calidad, con los mejores materiales, y, sobre todo, con un diseño esmerado que muchos quisieran igualar. Cada detalle fue meticulosamente supervisado, todo para crear los mejores suéteres del mercado.

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