¿Los uniformes escolares pueden ser una moda?

Uno de los fenómenos más curiosos del mundo textil es entender la manera en que va evolucionando la moda a tal punto que un elemento cotidiano o muy particular puede llegar a ser utilizado en un outfit para salir a pasear o incluso ir a una fiesta. Ciertamente, el mundo de la moda cambia constantemente y las tendencias se van renovando cada año, pero incluso a últimas fechas pareciera que en lugar de generar nuevas imágenes se están transformando tendencias del pasado, eso sí actualizándolas a los estándares estéticos de la actualidad.

Pero, de todo lo que nos ha tocado ver quizás como fábrica de uniformes, lo más curioso es la implementación de los uniformes como una pieza trendy que no sólo era y es usada por las adolescentes, sino también por estrellas de televisión o las modelos que combinan y lucen estas prendas por las pasarelas más prestigiosas del mundo.

La razón por la cual los uniformes escolares han entrado como una tendencia para vestir masivamente, casi siempre tiene relación con el mundo del entretenimiento: una película, serie o telenovela que se desarrolle en un ambiente escolar suele ser la razón principal por la cual se cuelan estas prendas a la venta comercial de ropa.

Por ejemplo, uno de los outfit más populares o al menos con el que relacionamos a Japón es por sus uniformes escolares, específicamente los femeninos. La relación se dio de la siguiente manera: a finales de la década de los 80 y principios de los 90, la televisión —a nivel global pero en su mayoría se dio en Latinoamérica— se vio inundada por caricaturas o programas de animación de origen japonés. Muchos de ellos estaban dirigidos al público infantil o adolescente y por lo tanto sus personajes oscilaban en esa edad y el ambiente más común era el escolar, por lo tanto la ropa más común de esos personajes era la de los uniformes escolares.

Programas como Sailor Moon o Sakura Card Captor se volvieron muy famosos entre las niñas y por supuesto querían usar la misma ropa que veían en la televisión. Particularmente, se debió a Sailor Moon, una historia donde las supercherías usaban ropa de batalla inspirada justamente en el uniforme de marinero tan común en Japón y que en México también tuvo gran impacto. De pronto, la fábrica de uniformes producía sus prendas no sólo para cubrir los pedidos de las escuelas sino para atender la demanda de las niñas que veían estos programas.

Pero no ha sido necesaria la influencia extranjera para alimentar la tendencia de los uniformes escolares. En México teníamos, al menos hasta hace unos años, una alta producción de telenovelas y fue justamente en la década de los noventa que se comenzaron a realizar proyectos televisivos orientados al público adolescente. Nuevamente, en la pantalla aparecían personajes populares que usaban uniformes escolares ya no sólo dentro de un colegio sino en todas sus actividades diarias. Esto fortaleció la tendencia, haciendo que varias de esas niñas no sólo imitaran el estilo, sino que también se lo apropiaran y lo modificarán usándolo con otra ropa, o añadiéndoles estoperoles o algún otro accesorio textil.

Hubo un momento en que podías ver en las calles a varias chicas usando sus uniformes ya no con recelo sino con cierto coqueteo pues formaba parte de su estilo. Quizás, lo que vino a solidificar la tendencia fueron las estrellas musicales juveniles. Cantantes como Britney Spears comenzaron su carrera usando faldas de colegialas en sus rítmicos videos o presentaciones en vivo.

Si lo vemos con calma vamos a identificar fácilmente porqué una tendencia aparentemente riesgosa, se popularizó con rapidez. Cuando hablamos de mercadotecnia y de colocar una marca o conducta en práctica de manera masiva, necesitamos encontrar esos pequeños detalles que se identifiquen con ese gran número de personas. Si nos centramos en cuestiones demográficos hablamos que la mayoría de la población mexicana es de gente joven que se encuentra entre la secundaria y la preparatoria. Por lo tanto, lo más razonable para comerciar con una generación que aún no es independiente económicamente es a través de crear empatía con cosas o situaciones cercanas a ellos.

Qué puede haber en esa edad más cercano que la escuela y sus uniformes. Ahora, la tendencia no sólo se basó en eso, sino en darle un giro distinto. Es decir, adoptar un nuevo modelo que fuera más atractivo para los jóvenes y les diera la oportunidad de portar una prenda aparentemente aburrida y restrictiva de la manera que ellos querían. Esta fue la clave del éxito de la tendencia del uniforme escolar.

Y aunque ahora ya no sea tan popular como lo fue hace un par de décadas, aún seguimos viendo faldas tableadas o blusas con cuello de ratón en outfit casuales, ahora ya no como una prenda actual sino parte de la tendencia vintage.

¿Bastante interesante, no es así? Es por eso, que cualquiera que sea la razón o aplicación, cuando implementamos un uniforme en una escuela o empresa debemos hacerlo con mucho cuidado, pensando muy bien el diseño, sus materiales y la reglamentación para portarlo, pues sin que nosotros lo tengamos contemplado pueden llegar a generar un gran impacto entre la población que lo utiliza.

Esperamos que hayas disfrutado leer este artículo tanto como nosotros lo hicimos al prepáralo. Ojalá nos sigas visitando, aquí siempre encontrarás información sobre los servicios de fábrica de uniformes que tenemos disponibles para ti, tips para hacer que tu ropa dure más tiempo y otros temas relacionados con la industria textil.

¡Nos vemos muy pronto!

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